| La
cadena de acontecimientos que enfrentó a Bolivia y Chile
1836
Se consagra la Confederación Perú-Boliviana, a
iniciativa del general Andrés de Santa Cruz, que inquieta
tremendamente a Chile. "La posición chilena frente
a la Confederación Perú-Boliviana es insostenible.
Unidos esos dos Estados, aunque no sea más que momentáneamente,
serán siempre más que Chile en todo orden de cuestiones
y circunstancias. La Confederación debe desaparecer para
siempre del escenario de América. Debemos dominar para
siempre en el Pacífico", decía una nota del
Gobierno de Chile a su Ejército.
1842
Chile, que dispone el límite de su frontera con Bolivia
hasta el despoblado de Atacama, desconociendo el legal fijado
en el grado 25 de latitud sur, promulga una ley que declara
de propiedad nacional las guaneras de Coquimbo, del desierto
de Atacama e islas adyacentes. Bolivia representa ante el Congreso
y demuestra con documentos y pruebas que el límite sigue
siendo el río Salado.
1843
Las autoridades del puerto de Cobija apresaron a ciudadanos
chilenos que cargaban guano clandestinamente en el lugar Orejas
de Mar.
1846
La tripulación de la goleta chilena "Janequeo"
iza la bandera chilena en Punta Angamos, de Bolivia.
1863
A comienzos de año el representante británico
en Santiago informa a su Gobierno de que "se ha comprobado
que los depósitos de guano de Mejillones son extensos
y de mejor calidad".
En marzo Chile toma posesión de Mejillones ante las vanas
protestas bolivianas. La Cancillería chilena declara
"su incuestionable derecho" sobre el desierto hasta
el grado 23, por lo que "dispondría como dueño
de los depósitos de guano". Rechaza todo acto jurisdiccional
de las autoridades bolivianas en esos parajes que califica como
una "injustificable agresión a su territorio".
En junio el Congreso boliviano, en sesión secreta autoriza
al Poder Ejecutivo a declarar la guerra a Chile "siempre
que, agotados todos los medios conciliatorios, no obtuviese
la reivindicación del territorio usurpado". Las
autoridades no logran una alianza militar con Perú.
1864
El plenipotenciario Tomás Frías viaja a Santiago
e intercambia notas diplomáticas con el canciller Manuel
Tocornal. "Resulta improrrogable la necesidad de poner
término a semejante estado de cosas que, tras alterar
la buena armonía, pone en riesgo la paz de ambas repúblicas",
planteó Frías tras lo cual las relaciones quedaron
suspendidas.
1865
Un altercado entre un terrateniente peruano y emigrantes vascos
deriva en la presencia de barcos españoles frente a las
costas peruanas que, en represalia a un desaire oficial a su
representante diplomático, toma posesión de las
islas Chincha -grandes depósitos de guano- e iza su bandera.
Se suceden manifestaciones antiespañolas en Valparaíso
durante la cual se ultraja la bandera española. Para
exigir que Chile pida disculpas, las naves amenazan bombardear
ese puerto. En el apuro, los chilenos buscaron alianzas con
Perú, Ecuador y Argentina, menos Bolivia, por no tener
relaciones.
Pero, el presidente boliviano Mariano Melgarejo optó
por ser generoso. Derogó la ley de declaratoria de guerra
y ofreció ponerse al lado de Chile. Sin puertos donde
repostar, los navíos españoles retornan al norte
no sin antes acabar su munición ante el blanco de Valparaíso.
"El Gobierno boliviano, haciéndose superior a las
desavenencias, ofreció un noble ejemplo de fraternidad
americana y dio la medida de la elevación y generosidad
de sus sentimientos", declaró ante su Congreso el
canciller chileno. Más tarde, Chile ofreció su
disposición a aceptar la frontera que Bolivia señalara.
Pero Melgarejo dejó pendiente el asunto.
1866, agosto. Se suscribe
el tratado de límites entre Bolivia y Chile; se fija
el paralelo 24 de latitud meridional, pero además se
reparten al 50% la explotación de guano entre los paralelos
23 y 25.
1868, septiembre. El presidente
Mariano Melgarejo concede por 10.000 pesos los derechos exclusivos
para explotar, elaborar y exportar salitre en el departamento
de Cobija por quince años. Los concesionarios chilenos
fundaron la Sociedad Exploradora del Desierto, presidida por
José Santos Ossa.
En octubre. En la caleta Chimba se asienta la "Compañía
de Salitres y FFCC de Antofagasta", que asume la concesión
de Santos Ossa, y promueve una gran emigración chilena
a Antofagasta.
1872
El general boliviano Quintín Quevedo protagoniza un levantamiento
contra el Gobierno en Antofagasta, apoyado por 300 partidarios.
Ante el fracaso se asila en la corbeta chilena Esmeralda.
En noviembre. El Congreso autoriza al presidente Agustín
Morales a suscribir un tratado de alianza con Perú, que
es aprobado por el Parlamento peruano en abril de 1873 y por
la Asamblea boliviana en junio de ese mismo año, bajo
la presidencia del general Adolfo Ballivián.
1874, agosto. Bolivia y
Chile firman un nuevo Tratado de Paz y Amistad, que ratifica
la frontera en el paralelo 24. Además, Bolivia se compromete
a no incrementar impuestos en 25 años a las explotaciones
de salitre y minerales.
1877, enero
El representante diplomático de Gran Bretaña en
Santiago informa a su gobierno de que "se están
haciendo esfuerzos para inducir a Chile a adueñarse de
Antofagasta y la costa adyacente. Hace tiempo que se sospecha
que Chile está dirigiendo ojos codiciosos a ese puerto
de Bolivia".
En mayo, 9. Un maremoto acompañado de fuertes sismos
en tierra afectan toda la costa y deja en semirruinas las edificaciones
de Antofagasta, Cobija, Tocopilla y Mejillones, entre otros.
1878, febrero 10
El Congreso aprueba una ley que fija un impuesto de diez centavos
por quintal de salitre a la Compañía de Salitre
y FFCC de Antofagasta, cuyos accionistas eran los ministros
chilenos de Relaciones Exteriores, Alejandro Fierro, de Guerra,
Cornelio Saavedra, de Justicia, Julio Segers, el comandante
del Ejército, Rafael Sotomayor y el ex ministro de Guerra,
Francisco J. Vergara. El impuesto iba a destinarse a reparar
edificios dañados por el sismo.
Chile alega que ese impuesto violaba el Tratado de Paz y Amistad
del año 1874. El presidente Hilarión Daza no responde
a la protesta pero tampoco aplica la disposición tributaria.
1878, diciembre
Tras visitar el puerto de Antofagasta, el ministro de Hacienda
convence al Gobierno de la necesidad de aplicar el impuesto
de diez centavos. Chile convierte en un problema internacional.
Moviliza al acorazado Blanco Encalada, ordena a su agente diplomático
a retirar su pasaporte de la Cancillería de La Paz y
declara que "renacen para Chile todos los derechos que
legítimamente hacía valer antes de 1866".
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